Fabiola "la Papio"

¿Cuándo se ha mezclado tu actividad de bloguera con tu “vida real”?

“Quizás fue cuando tuvimos un acosador en el blog. Nosotros tenemos una bloguera española, nos llegó una invitación a un desfile en Madrid y nosotros le enviamos la invitación a ella. Ella fue, hizo una crítica y no le gustó nada del desfile. Y bueno, mandó las fotos y a nosotros tampoco nos gustó las cosas del diseñador, el maquillaje, hasta la decoración del desfile, estaba todo horrible (mientras le sale una risa). Esta mina, sin pelos en la lengua, dio su punto de vista, su crítica, pero súper clara siempre, diciendo “esto no me gusta por esto, esto debió ser así, así y así”. Ella sabe mucho de maquillaje, televisión, de todas esas cosas. De repente nos empiezan a escribir comentarios horribles, pero era este diseñador, porque leyó la nota y la odió. El comentaba insultándonos, diciendo que no teníamos gusto, que no teníamos idea y más abajo empezaban a salir opiniones a favor de él, de gente X con otros nombres, otros seudónimos apoyándolo, diciendo “si en realidad esta maja no tiene idea, que es una puta…” y no sé qué. Y nosotros nos espantamos y no sabíamos qué hacer. Estuvimos harto tiempo así, primero dijimos “ya, filo dejémoslo ahí nadie lo va a ver”. Pero después empezaron a atacar cada columna de ella. Cada columna de ella tenía el doble o el triple de visitas normales, tenían el triple de comentarios, puros insultos, estorbaba mucho, no dejaba hacer el blog. De a poco empezamos a ver qué podíamos hacer. A todo esto el tipo creo una página de Facebook que era una imitación del blog, el mismo nombre, inventó un logo y había gente que seguía esa página pensando que éramos nosotras. Y empezaron a subir fotos de la directora del blog, photoshopeadas insultándola a ella. Ahí esto se salió de control, mal, esto fueron meses.

La directora empezó a investigar y llegó al IP de este tipo. Todos los comentarios que apoyaban lo que él decía eran del mismo IP, entonces era la misma persona. El mismo hizo todo, el mismo inventó la página, se metía todos los días a dejar comentarios. Cuando empezaron a salir las fotos photoshopeadas de la directora empecé a tener miedo. En verdad si él hubiese estado en Chile nos podría hacer cualquier cosa, pero está en España, pobre maja, le decíamos que se cuidara. En verdad esa vez fue cuando me di cuenta que esto no es tan fácil, hay que tener cuidado, hay que ver bien como uno se expone, y ahí empecé a tomar más cuidado conmigo.

Con el tiempo he tomado mucha precaución como me expongo en internet y en el blog también. Como precaución mis redes sociales tienen toda la privacidad posible activada. Pero cada uno tiene que ver como se expone, no todos los blog son iguales. Hay sitios en donde la gente le gusta exponerse, pero no es mi caso. Yo estoy preparándome para ser psicóloga clínica, en verdad no me siento cómoda con que una persona llegue a mi consulta con todo mi currículum y sepa toda mi vida. Prefiero que sea un encuentro de dos personas que se conocen en un box y que ambas estén al tanto del otro en el mismo grado. Por eso mismo yo me he guardado mucho más ahora en redes sociales. Pero si hay alguien a quien eso no le incomoda está en el derecho de exponerse como quiera. Yo prefiero que si tengo algo público sea superficial, por lo tanto no poner cosas muy personales, no exponer fotografías personales. Por ejemplo, en Twitter evito la política, hablo de cosas como televisión, comentario de cosas que pasan, cosas súper triviales. No pongo mi nombre completo, no quiero que me tengan identificada, por así decirlo.

En verdad es algo súper contradictorio, es un punto en mi vida que todavía no puedo solucionar. O sea, yo soy bloguera y me encantaría hacerme conocer, tener más visitas, tener más seguidores, interactuar con muchas más personas, pero al mismo tiempo me trabo, porque ese paso me significarían muchas cosas que no sé si estoy dispuesta a dar. Siento que me gusta por un lado mi vida personal, mi privacidad y no estoy segura si estoy dispuesta a entregársela al internet, y al mundo. Tal vez sería más fácil si tuviese otra profesión, si fuese artista, si fuese ingeniera, pero siento que mi pega es muy distinta, siento que me traba un poco, o puede que me esté salvando y protegiendo.

Y como consejo sería ver bien antes de hacer las cosas, cual es el objetivo de tu sitio, cuales son las metas que uno tiene, lo que quiere lograr, hay mucha gente que hace cosas imitando a otras, ahí se mezclan los objetivos de uno con los del otro. Pero también no hay que olvidar quien es uno, si sabes que te va a incomodar que los demás te conozcan mucho, no tienes por qué estar exponiéndote para que te conozcan.”

La puedes encontrar en:

http://la-papio.blogspot.com/

http://www.bebloggera.com/

Vicente Saiz

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¿Cuál de tus presentaciones recuerdas que haya sido particularmente emocional para ti?

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                 "En el pastapalooza uno. Lo que pasó ahí... que en el inicio era esta idea de una suerte de tertulia, que era  como una cosa tranquila, en este local que no tiene amplificación, el Chancho Seis. Yo recuerdo haber estado relativamente sobrio. Estaba nervioso hasta que empezó, pero era tan agradable que me tranquilicé. Llegó harta gente, hartos conocidos míos y empezó a llegar aún más gente. Yo quede para el final, para esperar a mí hermano que no había llegado. Me presenta el Mario como que canto flamenco y no sé qué cuestión - quizá subiendo un poco las expectativas  y me doy cuenta además que nos estamos escuchando poco. Entonces lo primero que hago es tirar una letra por martinete, que en un principio había pensado no tirar. Y cacho que hacer eso, cantar solo... hay ciertos temas, sobre todo si son antiguos, que te conectan con otra cosa. Entonces cuando yo empiezo a cantar eso, como dijo un amigo, es parecido a entrar en trance, digamos, es algo que a mucha gente le sorprende. Porque dice, “este huevón canta, tiene capacidad vocal para sonar harto”. Huevada que esto me está empezando a joder (apunta a los cigarros). Pero lo más esencial fue eso, y fue la primera vez que la hice. Primero siento que esos temas,  cantados de manera tan pura y tan simple, te conectan con otra cosa. Hay una suerte de gozo espiritual que no me pasa siempre cuando toco, no siempre lo logro por tanto tiempo. Y esa vez estaba pegado arriba. Pero solo en algunas presentaciones lo logras. Es algo arbitrario, en el momento logras conectarte con algo que está más allá y esa es la energía que logras transmitir. Para mí los fundamentos religiosos también tienen que ver con eso, si es posible tener fe en algo que no sea lo estrictamente material, es porque hay una conexión con otra cosa como aquí (apuntando arriba de la nuca). Yo la siento como acá. Entonces esa vez me acuerdo que fue muy permanente, que fue algo parecido a lo que sentí cuando canté con la sinfónica.

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                 Pero que a pesar que tú hayas escrito las canciones, o que tengas un rollo con las que no son tuyas,  la energía viene de otro lado. El sentimiento viene de otro lado y está como fluyendo a través tuyo, está pasando por ti. Eres un cable no más, eres un transmisor. Cuando logras hacer eso, cuando logras no preocuparte de los errores, que es muy difícil, pero cuando logras no preocuparte de todo los errores que tienes y simplemente fluyes, puta, esa es una experiencia como mística… Esas cosas a mí me han motivado a seguir con esto.

                En realidad lo que te haga resonar algo, vibrar algo, eso es lo que tienes que hacer, estoy operando con ese criterio ahora. Me cuesta igual. No sé bien lo que te lleva a cantar para otras personas, pueden ser un montón de motivos distintos. Yo en un momento me lo deploraba porque lo veía como un ejercicio de narcisismo e individualismo tremendo. Quizás lo sea, pero la sensación de estar allí transmitiendo eso y lograr hacer que llegue, eso es lo que más me gusta, es poder llegar a ese estado en conjunto con alguien, y que te diga que les sirvió. Cuando escribo de política, en una medida no estoy pensando en un panfleto, en decir algo necesariamente, estoy escribiendo bien de adentro, mi visión de la política es una de mis manifestaciones sentimentales. Escribes para verte reflejado no más. Y si alguien más se ve reflejado de la forma que sea, en ese mismo objeto que tú pones afuera y que tú hiciste, puta, significa que lo lograste. En ese sentido le devuelves la mano a las canciones que te han acompañado en determinado momento, que cuando logran resonar justo con lo que tú sientes, puta, procesan bien las cosas. Es una forma de decirte "no estás solo". Yo creo que si alguien le puede dar un carácter de visión a la música o a las canciones en particular, es eso, es acompañar, en ese sentido bien estricto, no es ser solo fondo, es ser Él fondo, ser lo que conecta con el estado o con la situación particular de la persona. Si tú logras eso, si tú logras esa cuestión, estás listo. Ese es como el gran objetivo, el resto de las cuestiones ya son, para mi gusto, secundarias. El objetivo esencial es eso, acompañar a quien te escuche. A mí ya me acompaña, en realidad puede ser medio narcisista, ya me han hueviado por eso, pero yo me escucho a mí mismo. Las escribí porque respondían a determinados  momentos y el hecho que puedan responder a más gente... ahí está, de eso se trata. Eso es lo que me impulsa a seguir. (Empieza a tocar la guitarra de nuevo)."

Lo puedes encontrar en:

www.facebook.com/vicentesaizmusica

www.soundcloud.com/vicente-saiz

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Carlos Orlando Ortega Ortega

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¿Qué historia de tu vida te gusta contarle a la gente?

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"Podemos conversar de la niñez, cuando fui descarriado de toda la mafia de la familia no más.  Imagínate que no fui criado con mi mamá, ni tampoco mi familia me quería ver, me crié con unos padrinos. Después falleció mi padrino estando en el colegio. Dejé de estudiar a los nueve años, llegue a tercero de preparatoria. Tuve que ponerme a trabajar, para poder alimentar a mi madrina,  con un hermanastro que vivía conmigo ahí. Debido a eso tuve que seguir trabajando y hasta la fecha. El otro problema que hubo fue que se llevaron a mi madrina al pueblo, así que yo era él que tenía que llevarle al pueblo del campo su leña, quedé viviendo con mi hermanastro. La señora de mi hermanastro no me quería tampoco, dormía en el lado de atrás de la cocina económica, en una tabla que había así tan ancha (muestra un espacio con sus manos de más o menos 40 centímetros) y me acostaba detrás de la cocina a leña que existía en el campo. A la hora que se apagaba la leña despertaba sobre el frío y tenía que volver a meter leña. Después, al final, me dijeron que tenía que irme y me fui a vivir con una tía, ahí daba toda la plata que ganaba para la casa. En ese tiempo en el campo les daban parte de utilidad a la gente cuando se cosechaba, y yo le daba toda mi utilidad a ellos. Íbamos a moler al pueblo y le llevaba la harina a ellos, y más encima yo no tenía ningún beneficio en la casa, ni un plato de comía me daban, porque andaban de malos modos, decían que yo dormía, que no hacía nada en la casa, tenía que trabajar yo.

Una vez a mí me limpiaron la nariz con un saco de trigo nuevo, que estaba en su primer uso. Porque andaba hasta por acá andaban las velas (apunta a su pera). Llegó mi hermanastro y me pescó, yo era chico, y me limpió la nariz con un saco nuevo, nunca más en mi vida he sido moquillento, nunca más, ni por más resfriado que esté, es un remedio que tuve. De ahí, cuando yo era chiquitito me invitaban para las maquinas trilladoras en el campo, antes eran con capacho, tenían una canoa para tirar los sacos hacia abajo. Y había un viejo que me quería más que otro poco, por eso digo yo que la gente extraña me ha querido mucho más que la misma familia, el viejo me quería y cuando llegaban las trillas le decía al jefe; “jefe, este negro es mío, tráigamelo para acá” y yo era así no más (apunta a una altura cercana a un metro) me ponían un saco, me sentaba en el saco y me amarraba de un fiero, porque había un cuadrado arriba donde me sentaba y después estaba la canoa. “Tú te vas a dedicar solamente a cocer” decía y me amarraba, porque si me soltaba, bien caía debajo de la maquina o caía por la canoa, y si eso pasaba tenían que parar la máquina, eso fue cuando tenía unos once años, más o menos. Sí, porque a los doce años me eché un quintal de cien quilos sentado al hombro, fue una apuesta. Ese viejo siempre mi quiso siempre, siempre. Por mis manos y por las manos de él pasaban ochocientos sacos diarios, ochocientos sacos cocidos, y vamos cociendo. Nadie nos hacía el peso a nosotros. A veces nosotros llegábamos a los mil sacos, cuando el trigo estaba bueno, o el rap, porque en ese tiempo se sembraba rap, nosotros pasábamos los mil. A mí me tocaba cocer, tres puntadas al saco y a la oreja, esa era la orden; “tres puntadas al saco, le mandas la tirada y la oreja, y para abajo.” Y él tiraba los  sacos para que yo no me cayera por la canoa.

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Cuando chico miraba lo que otras personas comían, miraba porque cuando estaban comiendo un asado me tenía que sentar allá lejos porque resulta que yo molestaba entremedio de la otra gente, porque era la oveja negra de todo el lote. Cariño no hubo nunca, nunca supe lo que era un cariño de primo, de hermano, de padre, de madre. Ella me fue a buscar cuando yo ya tenía diez y seis años más o menos. No quise hablar con ella, me arranqué, salté por la ventana y me fui a la casa de mi tío Carlos, era mi guarda espaldas.

Como digo yo llegaba a la casa de los familiares, de mi hermano a veces, miraba lo que los otros comían, por eso ahora doy gracias a Dios, me doy el lujo de comer lo que yo quiero, y por eso tengo la enfermedad que tengo (riéndose), la buena mesa y la diabetes, empezaron a llegar las hormigas, y eso que me gusta más el asado a mí, calcula.

Ahora tengo otra vida, porque yo rehíce mi vida solo, compré todas mis cosas de casa, tengo mi cama, tengo mi cocina, tengo mis platos, mis ollas. Me falta la pura casa y la mujer adentro no más. Soy feliz ahora, soy feliz, no importa que no tenga la mujer adentro. Pero nunca se me va a olvidar lo que yo pasé.

Hay hartas cosas  que te puedo contar pero uno tiene que empezar de un principio, te las conté muy saltadas."

Pueden encontrar a Carlos:

https://goo.gl/maps/mYvha

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